Un tornado blanco

Especiales - Contratapa 21 de junio de 2022 Por Redacción Web
El automovilismo argentino tuvo momentos conspicuos y la estrella más fulgurante de aquella época bella sin dudas fue Oreste Berta, quien con este SP dejó más que claro quién era y hasta dónde llegaba su talento e insolencia.
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Por Esteban Soldano - Fines de la década del 60, Oreste Berta en la cúspide del gran mundo del deporte motor argentino, la Misión Argentina terminaba con un rotundo éxito de un grupo de gente que bajo su liderazgo regresaban de Alemania donde junto a Juan Manuel Fangio, habían transformado a la Misión Argentina en Hazaña Argentina, regreso con gloria, pero en la mente de Berta había más, mucho más todavía.                                                                                                             
La escalada de Berta quizás aquí encuentra unos de los mayores logros, tal vez el mayor, si tenemos en cuenta que logró diseñar y construir un auto para la categoría más competitiva y tecnificada de ese momento, que desde la idea a poner el auto en pista solo hubo 90 días, hecho en un país que tenía una distancia tecnológica considerable con los países del primer mundo, con grandes prestaciones y más que dignos resultados en solo tres carreras en las que el auto y el equipo humano estuvo a la altura de los acontecimientos y generó en nuestro medio un salto de calidad a la categoría homónima que existía y que durante tres años más alcanzó su apoteosis y quedó registrada en nuestra historia como lo más sublime del automovilismo de competición de todos los tiempos.                                                                                                                            
Todo empezó cuando terminadas las 84 Horas de Nürburgring de 1969, Juan Manuel Fangio y Oreste Berta viajaron a Suecia al circuito de Mantorp Park, donde el 31 de agosto de ese año se corrió la segunda fecha de la Nordic Challenge Cup, competencia de Sport Prototipos que ganó el finlandés Leo Kinnunen con un Porsche 908.                                                                                      
En el grupo argentino estaban Patricio Peralta Ramos, dueño del diario La Razón y allegados al Club YPF. En enero del año entrante se corrían los 1000 Km de Buenos Aires y una semana después las 200Millas en el mismo escenario, el autódromo de la Ciudad de Buenos Aires. En un principio, la delegación argentina solicitó a Oreste Berta que le ayudara a seleccionar y alquilar unidades para acomodar a pilotos argentinos, pero después, Fangio con Peralta Ramos le propusieron directamente fabricar un SP con motor inglés.                                                                                                                             
Antes de volver a Buenos Aires, Berta y compañía compraron un motor Ford Cosworth DFV 3.0 L y diversas piezas a Lola: ruedas (las mismas de F1), frenos, portamazas, etcétera. La idea del Mago de Alta Gracia era clara: Quería fabricar un SP con la potencia, el peso y los neumáticos de un Fórmula 1.                                                      
En cuanto al diseño del auto se basaba en una estructura muy liviana con chasis multitubular, rígido, utilizando el motor como estructura, al estilo del Lotus 49 de F1, sería el primer SP en poseer ese diseño. Un área frontal mínima con carrocería de fibra de vidrio de una pieza, fácil de construir o reparar en casos de accidente. La potencia del Cosworth, con reformas en el escape, quedó en unos 406 HP y el peso, sin piloto ni combustible, en 678 kg contra unos 650 kg y 350 HP del 908 y 800 kg y 416 HP de un Alfa T33 o un Matra, todos con motores de 3 litros). Berta y Peralta Ramos viajaron a una prueba de neumáticos Goodyear de F1 en México y lograron que Leo Mehl, jefe de la marca de Akron, les enviara 20 cubiertas G20, la más avanzadas de la época.                                                                                    
En menos de noventa días se diseñó y construyó el auto. Desde la carrera en Suecia a la primera prueba en Córdoba, pasaron tres meses y dos días. El nombre Berta LR no tiene secretos: es por el diario La Razón, el principal patrocinante del proyecto.                                                                                                                     
En esta primera prueba del LR en el Cabalén, llegó el turno de los contratiempos, Berta siempre era el primero en manejar sus autos y en unas pocas vueltas, transitaba por la recta larga, donde llegaba a unos 280 km/h., lejos aún del curvón N° 2 el auto se le cruzó y se estrelló violentamente. Luego se supo, que el despiste se debió a un bulón de un portamazas trasero que era muy corto  que habían olvidado cambiar. Pese al violento impacto, el auto no sufrió grandes daños. Para traer un portamazas delantero desde Inglaterra se perdieron 20 días.                                                                                                                          
El 21 y 22 de diciembre, Oscar Mauricio "Cacho" Franco, que acompañaría a Rubén Luis Di Palma en la conducción del vehículo, dio unas vueltas con el LR en el Cabalén antes de embarcarlo hacia Buenos Aires, donde el 24, aún con la pista cerrada por estar en reparaciones, Oreste Berta dio unas vueltas y dejó su lugar a Di Palma, hasta que se rompió una cruceta cuando el "Loco" Luis rebajaba para entrar al Curvón; sin potencia, el auto se fue afuera dañando algunos elementos de suspensión y caños de aceite. A pesar de este nuevo inconveniente, por primera vez el auto fue excelente.                                                       
El viernes 3 de enero, se entraba en cuenta regresiva teniendo en cuenta que los 1000 Km eran el 10 y ya estaban llegando los autos desde Europa. Con mucho calor, las pruebas comenzaron  con Franco al volante, cuando  de golpe se largó un chaparrón. Era una franja de lluvia sobre la recta y continuaba hasta el curvón, cuando el auto pasó a fondo, ingresó en el sector mojado de la pista, se descontroló y pegó contra el guardrail, saltando varios metros por el aire. Berta improvisó con un pedazo de carrocería una lámina para inmovilizar la columna vertebral de Franco, lo cargaron en una camioneta y lo llevaron al hospital Salaberry, donde recuperó el conocimiento, para luego ser trasladado al Italiano. 
El auto quedó bastante golpeado, siendo sus daños principales, rotura de la suspensión trasera, el tanque de nafta roto y su apoyo torcido, radiador de aceite destruido, subchasis del motor revirado, barra de dirección curvada, carrocería irrecuperable.                                                                                                          
Tras trabajar sin dormir con sus mecánicos y amigos, el LR quedó listo justo para los primeros entrenamientos oficiales de los 1000 Km. Hizo el segundo tiempo en ellos donde Carlos Marincovich reemplazó a Franco y clasificó para largar tercero detrás del único y velocísimo  Porsche 917 de Brian Redman y David Piper (con motor de 5.0 L) y el Alfa Romeo T33/3 oficial de Andrea de Adamich y Piers Courage.                                                                                                                
En carrera el auto se mostró muy competitivo y mostró una tenida que muy poco tiene que envidiar a unidades largamente experimentadas como los Porsche 908, pero las cosas se complicaron  porqueno tenían información sobre la puesta a punto de la inyección mecánica Lucas del Cosworth y también era difícil determinar las bujías correctas, por lo que el motor giraba 1500 rpm menos que su régimen máximo de 10.000 y fallaba. Además, las vibraciones del motor aflojaron los soportes de la suspensión anclados en la caja de velocidades. Para cuidar el motor para las 200 Millas, el siguiente fin de semana, Berta decidió retirar el auto. Los 1000 Km los ganó el Matra MS650 de Jean-Pierre Beltoise y Henri Pescarolo.                                                                                                                
Las 200 Millas era una carrera dividida en dos series por suma de tiempos, con cambio de pilotos entre una y otra. El Berta LR clasificó segundo y en la primera serie, Di Palma mantuvo el lugar, pero ya en el primer giro se rompió la tercera marcha, por lo que pasaba de segunda a cuarta y perdió posiciones hasta que Berta le indicó que estirara la segunda hasta el corte del limitador. Así, recuperó y terminó tercero detrás del Alfa de Courage y el 908/2 de Masten Gregory.                                                                                                                              
En la segunda batería, Marincovich experimentó problemas con las bujías y de inmediato se detuvo. Trató de recuperar, pero se fue afuera en Ascari y allí se terminó la Temporada Internacional para el Berta LR. Pero, a los pocos días, Berta recibió una invitación para correr los 1000 Km de Nürburgring.                            
Y allí fueron, pero el auto se despegaba del piso a 300 km/h en las rectas onduladas del Nordschleife, a lo que se sumó un problema con la inyección (se quemó la bomba eléctrica de bajo régimen ) y la falta de repuestos. El tema se salvó con una bomba que le prestó el equipo Porsche y reformas para regular la presión. Berta pensó en ruedas más angostas para evitar el decolaje del auto y desde Lola en Inglaterra, tras varias intermediacione se las mandaron. Di Palma se las arregló para largar 14°, los europeos estaban sorprendidos porque anduvimos mejor de lo que esperaban. La carrera la largó Luis y cuando solo había recorrido 130 km se rompió una manguera y debió abandonar.   Aunque recibió otras invitaciones para correr en Europa, el TC y los SP nacionales trajeron a Berta de regreso, sobre la base de este auto salieron los SP nacionales, primero con motor Tornado delantero y a patir de 1971 con motor trasero con los que los Berta y Luis Di Palma aniquilaron toda competencia. En 1973 solo se corrieron algunas pruebas y con razones bastante turbias a los SP se los sacó del calendario. Pero en Brasil dos años después montando un  Ford V8 Maverick GT de 5 Litros el Berta LR Hollywood conducido Luiz Pereira Bueno volvió a arrasar como un tornado blanco. 

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