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El año del voto por el cambio

Anuario 01/01/2024 Redacción web Redacción web
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Por Alcides Castagno-  A los nacidos en 1881, como Rafaela, les corresponde la serpiente en el horóscopo chino. Según se dice, quien pertenezca a este signo será contradictorio, tan pronto activo como apático, brillante o apagado, sumiso o agresivo. Ante tal desorientación para cualquier lego, todo lo que los economistas han anunciado puede ser estrictamente cierto, o todo lo contrario. Bien dicen que los economistas ocupan la mitad de su tiempo en vaticinar el futuro y la otra mitad en explicar por qué no sucedió el vaticinio. La frase que puede aplicarse aquí para nosotros es la que se dice para otras circunstancias: "ante lo inevitable, relájate y goza".
El sistema electoral argentino parece haber sido diseñado por un fabricante de boletas, en sociedad con encuestadores. Nadie sabrá jamás el monto del dinero invertido en formación de imagen, espacios en los medios, adquisición o alquiler de voluntades, compulsas de opinión y tantas otras formas de construir imagen, ahora con el protagonismo de las redes sociales, que se ríen de las leyes sobre veda electoral. Tomemos por ejemplo los últimos años: 2020, preparación de imagen para los candidatos a renovar la mitad de las cámaras. Año 2021, elecciones legislativas con todos los pasos intermedios, notas, visitas, operaciones de prensa, distintas fechas, distintas provincias. Como los integrantes de las listas son poco o nada conocidos, la elección es al tanteo, por impulso, simpatía o sugerencia. Año 2022, preparación de imagen para los candidatos a renovar la otra mitad de las cámaras, más todos los cargos ejecutivos provinciales y nacionales. Año 2023, parafernalia de nombres, mentiras y desmentidos, juicios, rumores y descalificaciones puertas adentro, para desembocar en las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias). Este sistema fue impuesto por la Ley 26.571 en el año 2009. Se trata de elegir los candidatos para las tres elecciones siguientes; cosa que antes se cocinaba en casa. Mediante las PASO, se cocina en casa, pero para todo público. Si esta elección es necesaria o no, será materia de análisis en los próximos meses, mientras preparamos las imágenes y prestigios personales para el 2025. 

El león asoma

Por lo dicho, pareciera que las PASO interesan sólo a los militantes. Y es lo que parece. Las consultas privadas, con resultados no contratados, dicen como conclusión que "se arreglen entre ellos y vamos a lo que importa". Lo dicen con palabras menos publicables, pero en síntesis es lo que significan. Este año, como excepción, en las PASO asomó un convidado de piedra, que después se manifestó ganador abiertamente en las generales nacionales, pero no en las provinciales; ¡y eran los mismos votantes! ¿Usted lo entiende?  No es lógico, por lo que se vuelve a demostrar que la lógica argentina es indemostrable, inexplicable, imprevisible. Finalmente, el convidado de piedra, llamado "outsider", que suena más moderno que "paracaidista" o "tapado", perdió las generales, pero ahí nomás, lo que le dio derecho a otra oportunidad, el "balotaje", galicismo que reemplaza a segunda vuelta.
Después de las PASO, primera vuelta provincial, primera vuelta nacional y desempate, pasó el año, que gane quien quiera, pero que arregle este desaguisado que supimos conseguir. Ganó el "outsider". No lo podíamos creer, pero la realidad suele echar por tierra las elucubraciones, campañas y operaciones de prensa más intensas. Los que estaban, debieron bajar las escaleras e ir a sus domicilios para armar las valijas, llevarse algún souvenir (otro galicismo) y pensar en renovadas estrategias, ahora desde abajo; algunos, preparando los palos para poner en la rueda, otros a los abrazos estrechos con quien se había maldecido unas horas antes. Así son las cosas. Qué mal las habrán hecho, oficialistas y opositores, que engendraron al león que se los comió a pesar de ser los dueños del zoológico.

¿Todo cambia?

"Los hermanos sean unidos / que esa es la ley primera / tengan unión verdadera / en cualquier tiempo que sea / porque si entre ellos se pelean / los devoran los de afuera". Martín Fierro-Hernández debiera haber agregado aquí algún verso sobre el balotaje, pero no había llegado todavía esta forma de pelea entre hermanos. 
El año del voto por el cambio va llegando a su fin, los privilegiados de un día son los enjuiciados de hoy. El Congreso apenas sesionó, aunque el movimiento fue frenético. Un ruido de carpetas con olor a revancha sale de algunos cajones. Un puñado de formadores de precios se cubren con exceso en sus márgenes, con estrategias de pura especulación. Se instauró el "sálvese quien pueda" desde los tiempos de la pandemia y, cambiándole la explicación, sigue el martilleo sobre la economía doméstica, la misma que creyó en un salvataje vía dólar o vía plazo fijo o como sea, pero muchos se quedaron sólo en la vía. Entretanto, la fecha clave, el 10 de diciembre, encendió radios y televisores, abrió diarios y páginas web, para entender lo incomprensible de nuestra caída colectiva, de nuestro derrumbe asombroso. El señor Milei tomaba la palabra, con su pareja irregular, una hermana con rigor de mando y cinco perros. Todo cambia. 

Bien, pero afuera

¿Y por casa cómo andamos? Lo de Rafaela fue una sorpresa a medias. Ya las Elecciones anteriores, donde se renovó la mitad del Concejo, Leonardo Viotti había tenido un resultado que lo puso en carrera. Decían: sí, lo de Castellano bien, pero hay que cambiar. Las instancias electorales rafaelinas mostraron la voluntad mayoritaria de un golpe de timón en el rumbo; la tradicional tibieza discursiva radical se convirtió en una hoguera que le dio calor y pasión al tramo decisivo, pero el muchacho de la coalición variopinta se transformó en bandera y encabezó al grupo que, en el Ejecutivo y en el Concejo, pasaron de opositores a oficialistas, dispuestos a encarar el cambio prometido.
Este fatídico año termina, signado por la incertidumbre. La mayoría espera un cambio. ¿Hacia dónde? ¿A qué costo? Pirro, rey de Epiro, le ganó una batalla al ejército romano, pero perdió miles de soldados. Al ver el resultado, el rey Pirro dijo: "Con otra victoria como ésta, estoy perdido". El voto de la esperanza también se depositó en las urnas; esta sensación estará presente para que las victorias no sean "a lo Pirro", porque en cualquier caso perderíamos todos; y ya hemos perdido bastante. Feliz año nuevo y no llores por mí, Argentina.

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