Desborde de alegría en el centro rafaelino

Locales 19 de diciembre de 2022 Por Redacción
La forma sufrida en que se ganó la final de la Copa del Mundo le terminó por dar una potencia monstruosa a la explosión de alegría por el triunfo. Las calles vacías se transformaron en un carnaval de felicidad del que todos quisieron ser parte.
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¡Montiel… goooool! Estalló el país y estalló la ciudad de Rafaela en un festejo único. Tal como si hubiera reventado una olla a presión, la tensión de más de 120 minutos de juego se liberó en una fracción de segundo. En las casas y lo bares algunos se abrazaban, otros gritaban y algunos seguían hipnotizados mirando la pantalla.
Se había terminado, por fin, y de la forma que todos los argentinos deseábamos. Ya podíamos decirnos campeones mundiales por tercera vez en la historia del torneo. Aunque los cantos en la calle y los bocinazos empezaban a escucharse por las calles de la ciudad, esta vez hubo una diferencia lógica. La gran concentración de gente no fue inmediata, sino que la mayoría esperó frente al tele para ver la tan anhelada imagen de Lionel Messi levantado la copa. Recién después de eso una ola celeste y blanca de personas comenzó a movilizarse desde todos los barrios por las avenidas hacia el microcentro.

La fiesta inolvidable
En tan solo 30 minutos la esquina de Cabral y bulevar Santa Fe ya estaba colmada de hinchas argentinos que deliraban por el triunfo de la Selección Nacional. Tal como se había visto a partir del partido contra Australia, el número de personas se fue incrementando con cada etapa superada. Pero lo de ayer fue de un nivel de concurrencia superlativo. Además esta vez se notaba que nadie quería dejar de ser parte de esta algarabía colectiva. Niños, jóvenes, adultos y ancianos, todos estaban presentes en la vía pública sumándose a los cantos y bailes que proponía una de las murgas que guiaba a la muchedumbre.
Una camioneta que con buen tino previsor se había acomodado con cotillón para la venta, se retiró pocos minutos después ya que había liquidado todo su stock en media hora. Camisetas, vuvuzelas y espuma volaron en poco tiempo, para pasar a estar en manos de la alocada concurrencia.
Por las calles transversales seguía llegando gente de todas las formas posibles, en moto, caminando y hasta se vio un grupo de amigos que al canto del ya clásico «Muchaaachos» saltaba dentro de la caja de una camioneta al tiempo que sostenían bengalas con humo celeste que engalanaban el momento.

Los pequeños también
Mientras pasaba todo esto Mateo de 2 años estaba presente, pero dormido. Algún día a ese pequeño niño sus padres le contarán que fue parte de la fiesta del 2022, mientras descansaba serenamente en el cochecito. Eso sí, vistiendo su versión miniatura de la camiseta de Messi.
Esta vez hubo mucha más presencia de chicos, que junto a sus padres compartían este inolvidable momento. Entre ellos, Juan Manuel de 41 años llevaba sobre sus hombros a Nahuel, su hijo de 6 que tenía colocados unos protectores auditivos. Al ser consultado, Juan le contó a CASTELLANOS que eso se debía a que Nahuel padece de TEA (Trastorno del Espectro Autista) y una de las cosas que le molestan son los estruendos y los ruidos excesivamente fuertes. «Lo trajimos igual porque todos sus primos venían para el centro y él nos pidió venir. No sabíamos cómo se lo iba a tomar, pero hasta ahora se lo ve cómodo y feliz de estar acá», agregó el padre.

Fútbol, comida y bebida
Los que merecen ser mencionados sin falta en esta nota, son aquellos que arribaron con tiempo al lugar cargando sus conservadoras con bebidas bien frías. Bien precavidos supieron hacerse su lugar en los canteros centrales y convertirse en espectadores VIP de todo lo que estaba pasando. Fernet con Coca es lo que más se pudo ver que habían llevado, por supuesto que preparado en la clásica «viajera», esa jarra improvisada que se hace a base de un envase plástico cortado al medio.
Entre aquellos que estaban festejando, también se lo vio al reconocido cocinero Riki Rodríguez, creador de la marca Gran Fuego. Visiblemente emocionado por el triunfo albiceleste expresó su admiración por Lionel Messi y aseguró que se tatuará su imagen en uno de sus brazos, algo que también contó por sus redes sociales. Además dijo que como tiene 35 años, la última vez que Argentina había sido campeona él ni siquiera había nacido. Esto sin dudas le daba una dimensión aún mayor a lo que estaba sintiendo en ese momento.

Con nuestros colores
La tarde de ayer por donde se la mirara era un mar pintado en celeste y blanco. Hasta el cielo parecía haberse puesto de acuerdo para cubrirse parcialmente con mullidas nubes blancas regalándole un techo albiceleste a las celebraciones de Rafaela. Las banderas flameando, las caras pintadas, los clásicos gorritos de arlequín y las camisetas le daban un marco soñado para este momento que quedará en la memoria y los corazones de todos aquellos que hoy sufrieron y gozaron con la victoria sobre Francia en la final del Mundial.

 

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