
El talento de Del Toro
Redacción Web
Por Oscar Martínez - Amo a Borges, eso queda claro desde mi primera columna, y de esto hace demasiado tiempo. Pero nunca tomé en serio sus conceptos respecto del fútbol. Porque es de las pocas cosas en que no coincido en nada con el Maestro. Y porque cuando lo pienso, si es en una tarde como la de ayer, ya no estoy tan seguro de que se haya equivocado tanto. Pero tampoco soy justo con él, que podría decir que "ser un mito, esa insensatez en la que me han convertido, no me salva de las crisis. Me usan, me citan, repiten poemas abominables que nunca escribí…Usted, por ejemplo". Es esto tan cierto como que acabo de poner en su boca una frase inexistente. Pero me hubiese gustado decirle que el fútbol no es eso que él describe y que nosotros vimos este lunes por la tarde en Mendoza. No, esto fue un espanto, una atrocidad, una carrera de tipos que de un lado y del otro, se empecinaban en llevar una pelota hasta la meta de enfrente como sea, y encima nunca llegaron. Si usted no lo pudo ver porque en ese momento estaba haciendo lo que solo una pequeña parte de la gente hace en este bendito país, es decir trabajar, solo recuerde lo que vio el último domingo en el Monumental. Así de feo. Y encima sin goles.
Pero no se trata de la categoría, como escuché en varios sitios. No en todo el ascenso se juega de este modo. Apenas terminé de ver el partido por TyC Sports Play puse el otro, el que viene por el cable. Allí pasaban Quilmes con Guillermo Brown, equipos que también están de la mitad de la tabla para abajo. Y era otra cosa. El estadio del local es una maravilla con un piso acorde al profesionalismo y un marco de público por lo menos decoroso. Y el juego se adapta a ésto. Es posible que este Atlético tenga un talento como el de Guillermo del Toro, que cada película de terror que se propone filmar la convierte en una obra maestra. Entonces cada partido que juega el equipo de Forestello es difícil de mirar sin que provoque pesadillas. Recuerde el de ayer. Una cancha digna para un torneo de Liga, con un piso que se criticaría en nuestra Liga, poco público y encima agresivo y dos equipos que justificaron con su juego, por llamarlo de alguna manera, cada sentencia de Borges.
El partido terminó cero a cero, pero decir ésto es una obviedad. Y el arquero de Atlético fue nuevamente la gran figura, aún jugando buena parte del partido lesionado. Un punto de visitante siempre sirve, aunque ante la necesidad de Atlético sabe a nada. Pero jugando así, dan ganas de avisarle a la AFA que lo devolvemos, en verdad no lo merecemos. Escribiendo esto me siento fracasado, repetitivo, de vuelo bajo, seco de ilusiones, con un futuro incierto y sin rasgos de maldito pudor. Recuerdo una frase de Alan Arkin en la maravillosa película "Pequeña Miss Sunshine", dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris. "El verdadero perdedor no es aquel que no gana. El verdadero perdedor es aquel que tiene tanto miedo a no ganar que ni siquiera lo intenta". En eso estamos.


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