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Fútbol en el Cosmos

La historia de la entidad de Nueva York tiene tantos brillos como momentos oscuros. Futbolistas estelares encabezados por Pelé. Y una corta vida de película que terminó como un enorme fracaso. Aunque fue fundamental para el crecimiento del fútbol en los Estados Unidos.

La Otra Mirada Redacción Redacción
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Por Oscar Martínez. En noviembre de 2014, el fútbol vivió un acontecimiento significativo que pasó desapercibido entre los seguidores del deporte en todo el mundo. Esa tarde, una entidad histórica, el New York Cosmos, renacía de sus cenizas y conseguía su sexto título de liga, el primero tras su desaparición en 1984. Lo hizo en la NASL, una liga menor, y desató la locura entre los fans de un equipo que llevaba casi 30 temporadas sin jugar un partido. Había sólo 7.000 espectadores, mucho menos de lo que llegó a tener a finales de los años setenta e inicios de los ochenta, cuando llenaba el estadio de los Giants, de casi 80.000 asientos. Entonces parecía que la magia regresaba.
El inicio y la parte sustancial de la historia del Cosmos se pueden ver reflejados de gran manera en Once in a Lifetime, un fabuloso documental que se presentó en el Bafici en 2007. El Cosmos fue estelar desde que se fundó en 1971, de la mano de futbolistas como Pelé, Giorgio Chinaglia, Franz Beckenbauer o Carlos Alberto bañaron de gloria y glamour a la ciudad de Nueva York, y sentaron las bases del ‘soccer’ en Estados Unidos. Porque aunque la aventura del Cosmos, y de la North American Soccer League, que nació casi al tiempo, apenas duró década y media, se puede decir que el fútbol logró cimentarse en ese país a partir de aquella magnífica experiencia.
Hay dos hechos que despertaron la idea de su creación. El primero sucedió en el mundial de 1950, cuando la selección estadounidense, que hasta entonces sólo había jugado los mundiales de 1930 y 1934, sorprendió derrotando por 1 a 0 a Inglaterra en uno de los partidos de la fase de grupos. Fue una enorme sorpresa que quedó absolutamente eclipsada 15 días después por el inolvidable Maracanazo, el triunfo de Uruguay ante Brasil en la final.
El segundo hecho fue la gran expectativa que despertó en Estados Unidos la final del Mundial de Inglaterra 1966. Quizá por la influencia británica en América o por el morbo que generaba ver frente a frente a dos de los países que se batieron a sangre y fuego en la Segunda Guerra Mundial. Finalmente Inglaterra derrotó a Alemania por 4 a 2 para quedarse con el título. Luego de analizar lo que ambos hechos generaron en la gente, un grupo de empresarios deportivos y patrocinadores privados se lanzaron a la aventura de crear en 1967 dos ligas, la United Soccer Association y la National Professional Soccer League, que tan solo un año después se unirían, naciendo la North American Soccer League.
Sin embargo, lo que verdaderamente hizo crecer al fútbol en ese país fue la creación de un equipo en Nueva York, algo que se consideraba vital. Sucedió en 1971, gracias a dos hermanos de origen turco, Ahmet y Nesuhi Ertegün, fundadores de Atlantic Records y enamorados del fútbol. Su sello discográfico estaba, en aquel entonces, en manos de Warner Communications, cuyo director ejecutivo era Steve Ross, al que convencieron para estar al frente del proyecto. Ross consiguió diez inversores que pusieron dinero para levantar un equipo de la nada. El nombre se le ocurrió a Clive Toye: "El último equipo profesional de la ciudad había sido "los Mets", que es la abreviatura de Metropolitan. Así que pensé, ¿Qué es más grande que metropolitano? ¡Cosmopolitano! Cosmos". Tras unos inicios titubeantes, con apenas unas decenas de espectadores viendo sus partidos, el equipo consiguió ganar la liga en 1972.
Para una ciudad acostumbrada a grandes héroes deportivos como Joe DiMaggio o Babe Ruth en béisbol, o Willis Reed en básquet, los futbolistas de Cosmos no ofrecían ningún atractivo. Ross, todo un magnate de los medios de comunicación, que por entonces iba a los partidos del equipo como un colaborador apasionado, entendió el problema: necesitaban un nombre. "Yo pensaba en béisbol y me venía a la mente Babe Ruth; en baloncesto, Walt Frazier... así que pregunté quién es el Babe Ruth del fútbol y me respondieron: Pelé", aseguró Ross, fallecido en 1992. Pelé se había retirado del Santos en 1974, y por entonces parecía una locura que terminara jugando en Estados Unidos un año más tarde. Pero era lo que necesitaban. Viajó a Brasil y puso ante el mejor jugador del mundo un contrato estelar (7 millones de dólares por dos años) y la promesa de armar en derredor de él un equipo de estrellas. Sin embargo, un gran escollo se interpuso en el camino del jugador a Nueva York. El gobierno brasileño presionaba para que se quedara y jugara para la selección. Pelé pidió ayuda a los directivos de Warner, y estos movieron hilos al más alto nivel. Ross se reunió con Henry Kissinger, Secretario de Estado y amante del fútbol, le explicó los beneficios que podría traer para el crecimiento de ese deporte y logró su cometido. Kissinger hizo unas llamadas decisivas, "y por el bien de las relaciones EE.UU.-Brasil", Pelé aterrizó en la Gran Manzana. La suya fue una presentación galáctica. La conferencia de prensa se celebró en el Club 21, uno de los locales con más historia de Nueva York, con 300 periodistas de todo el mundo.
El Cosmos era definitivamente "un equipo hijo del marketing" que se armaba cada temporada para ser campeón pero también para aparecer en todos los medios del mundo. Ross cumplió lo acordado con Pelé, y entonces llegaron Carlos Alberto, Beckenbauer, Neeskens e incluso Cruyff, que participó en alguna de las constantes giras internacionales. En 1979 las entradas más caras de Nueva York no eran las de los Knicks ni los Yankees, sino las del Cosmos. Ross manejaba con destreza el aparato promocional. Cada sábado el equipo llenaba el Giants Stadium, y Ross personalmente se ocupaba de que alguna de sus otras estrellas, como Mick Jagger, Robert Redford o Dustin Hoffman, se dejasen ver por el palco. "A los jugadores nos daban un calendario de eventos cada semana. Una tarde ibas a una exposición del Metropolitan, al día siguiente a un concierto de los Rolling... y allí estábamos todos los del equipo rodeado de famosos... ¡y te aseguro que éramos tan famosos como ellos!", relata un futbolista en el documental.
Los resultados deportivos vinieron de la mano de las estrellas pero el equipo perdía dinero. Aunque le sirvió a Warner para ganar el mercado asiático, por ejemplo. Entonces llegó el desafío de expandir el soccer por todo el país. La televisión 'ABC' firmó un contrato con la liga NASL, hegemonizada por el Cosmos, con la promesa de darle el mismo peso informativo que al fútbol americano. Y cumplieron, pero los espectadores, especialmente en el interior del país, le dieron la espalda. "Poco vibrante y sin las pausas naturales que tienen los demás deportes profesionales", rezaba un informe interno de la cadena que trataba de explicar el desastre. ABC rescindió el contrato y el Cosmos, que seguían ganando la liga sin sudar, fue progresivamente perdiendo a sus estrellas hasta su disolución en 1985.
El Cosmos durmió el sueño de los justos hasta que resucitó en 2013 de la mano del empresario británico Paul Kemsley, ex vicepresidente del Tottenham, que se hizo con la marca e inscribió al equipo en la NASL. El nuevo presidente prometió que llegarían a la MLS antes de 2014 y para este ambicioso proyecto contrató a las viejas estrellas de los 70. Pelé se convirtió en el presidente honorífico, Giorgio Chinaglia en embajador del club en el mundo, Eric Cantona en director técnico y Robert De Niro y Carlos Alberto entraron en la directiva. Pero el reinicio pronto perdió gas. Y agonizó. Hoy el Cosmos es propiedad de Rocco B. Commisso, también propietario de la Fiorentina, y juega en una liga de cuarto nivel en Estados Unidos. A casi cuarenta años de su momento de gloria y tras varios millones de dólares, el mundo de la pelota casi no recuerda al Cosmos. Y a los primeros Galácticos.

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