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Lo cercano se aleja

¿Cómo había sucedido? ¿Desde cuándo mi ciudad me parecía ajena?
Ideas / Opinión11 de julio de 2026 Leila Guerriero

Fue, creo, en 2009. Estaba en Portugal, por trabajo. Hacía décadas que no regresaba a Madrid, así que decidí alargar el viaje y pasar por allí.

 La estadía en Portugal fue inolvidable. El fotógrafo Daniel Mordzinski me llevó a una playa y sugirió tomarme fotos saltando desde una plataforma a la arena. Lo hice con tanto entusiasmo que se me rompió el taco de las únicas botas que tenía.

Allí conocí al estupendo escritor mexicano Gonzalo Celorio. Yo creía que era un hombre solemne, pero pocas veces me he reído tanto con alguien como me reí con él.

Cuando supo que iría a Madrid, dibujó, en una servilleta, esa ciudad para mí desconocida: aquí está el Museo del Prado, esto es Lavapiés, puedes correr por el Retiro. Y me anotó su teléfono en caso de que lo necesitara.

El otro día, corriendo por el Retiro, recordé la servilleta y me pregunté por Madrid, esa ciudad en la que no vivo, que no es la ciudad del origen ni mucho menos la dramática ciudad del exilio. Ese lugar en el que sé dónde comprar pegamento para arreglar una bota, en el que saludo a los dueños de los bares y a los libreros, en el que puedo llegar a ciegas caminando a casi cualquier parte. Hace poco, en Buenos Aires, donde vivo, tuve que ir a un barrio alejado.

 Fui en subte, había que hacer combinación. Tiempo atrás yo conocía esas redes mejor que nadie. Pero me perdí: no recordaba qué línea tomar, dónde bajarme. Sentí pavor, tristeza: ¿cómo había sucedido, desde cuándo mi ciudad me parecía ajena? Usé el GPS, tomé la línea correcta y bajé en una zona que me resultó extranjera. Todo tenía la cualidad acuosa de una escenografía.

Lo familiar era siniestro; lo cercano, desconocido. Avancé sombría, pensando qué otras cosas, con el tiempo, se transformarán en cuerpos extraños. Entonces la voz muerta del GPS dijo: “Has llegado”. Ahí estaba, había llegado a mi destino: sola, en una ciudad desconocida, sin servilleta y sin ningún teléfono al cual llamar en caso de que lo necesitara. El País.

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