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Cuarta ola en Argentina: el ritmo de los contagios de COVID empieza a frenarse

Desde abril, los casos empezaron a subir fuerte por Ómicron BA.2. En las últimas dos semanas, las nuevas infecciones se mantienen en menos de 5.500 por día. Cuáles son las diferencias en cada distrito. Qué opinan los expertos.

Nacionales 04 de junio de 2022 Redacción Web Redacción Web
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La ola de nuevos casos de COVID-19 que empezó en abril pasado en la Argentina empiezan a frenarse. Al menos en ciudad de Buenos Aires, el Conurbano y La Pampa, el ritmo de evolución de los casos de personas diagnosticadas con la infección por el coronavirus se está desacelerando. Para el resto del país, los casos siguen en aumento, pero expertos consultados por Infobae estiman que allí también la velocidad podría ralentizarse en pocas semanas.

La pandemia por el coronavirus empezó oficialmente en marzo de 2020 cuando se reportó el primer caso de una persona con la infección. Desde entonces, se han reportado 9.203.212 casos confirmados de personas con el COVID-19. Esa cifra incluye los 46.149 nuevos casos confirmados, que fueron informados por el Ministerio de Salud de la Nación en su último reporte semanal.

Hasta ahora se han reportado un total de 128.885 fallecidos por el COVID-19 en el país. En el último parte se sumaron 64 personas. Las muertes duelen, pero el número hoy es significativamente menor si se compara el impacto de esta ola impulsada por la subvariante Ómicron BA.2 del coronavirus con las escaladas anteriores (con la cepa original del coronavirus en 2020, luego por las variantes Gamma y Lambda entre marzo y agosto del año pasado). Incluso, la ola de diciembre por Ómicron BA.1 generó un mayor impacto en cuanto a un aumento explosivo de casos, y más hospitalizaciones y fallecimientos que la actual ola.

La gran diferencia entre la ola actual y las anteriores está asociada a la alta cobertura de la vacunación contra el COVID-19 en la población argentina. Cuando se detectó el primer caso de un paciente con Ómicron BA.1, la tasa de vacunación con el esquema primario llegaba al 67% de la población, y solo el 5,4% había recibido una dosis de refuerzo. En cambio, en abril pasado -cuando los casos de COVID-19 volvieron a subir-, el 81% de la población tenía el esquema primario y el 43,2% había accedido a la dosis de refuerzo.

Durante las dos últimas semanas el ritmo de las aplicaciones para completar el esquema primario siguió muy lento (solo pasó al 82%). En cambio, hubo más aceleración con las dosis de refuerzo que llegaron al 53,2% (especialmente por el segundo refuerzo que se habilitó en abril empezando por los grupos priorizados).

“Las altas tasas de cobertura de vacunación influyen claramente en el impacto de las olas del COVID-19. Si bien las vacunas no evitan la infección demostraron sobradamente el impacto en la morbimortalidad. En esta etapa, con el predominio de la circulación de Ómicron BA.2, hubo mayoritariamente casos leves con muy poca internación y mortalidad asociada. La mayoría de los internados y los fallecidos fueron personas sin vacunación o vacunación incompleta”, contó a Infobae la epidemióloga Teresa Strella, miembro de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIN).

Con el predominio de la subvariante Ómicron BA.1 -que fue reemplazando a la variante Delta rápidamente-, los casos confirmados de COVID-19 llegaron a un máximo de 124.722 como promedio semanal por fecha de inicio de síntomas durante la semana de 9 de enero pasado. Las hospitalizaciones alcanzaron el número de 2.788 internaciones como promedio semanal en la última semana de enero, y las muertes se registraron en 367 como promedio en la semana del 16 de enero.

En cambio, la situación ha sido diferente con la ola por Ómicron BA.2. A nivel nacional, los casos empezaron a aumentar en la semana del 17 de abril: se registraron 892 casos como promedio semanal. En un mes, los casos subieron un 512%. El pico máximo podría haberse producido en la semana del 15 de mayo con 5.465 casos confirmados como promedio semanal. A la semana siguiente, hubo un descenso: se pasó 4.704 casos si se tienen en cuenta la fecha de inicio de síntomas de la infección en las personas afectadas.

Significaría un descenso en la curva de casos confirmados, pero ese cambio aún debe ser confirmado con los próximos reportes porque podría haber carga demorada de los datos de pacientes que han sido afectados recientemente.

“Los casos confirmados de COVID-19 ya estarían en un máximo en la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano. También estaría ocurriendo la misma situación en la provincia de La Pampa. Pero hay que mantener cautela con la baja porque puede haber carga demorada de pacientes de semanas anteriores”, dijo a Infobae el doctor Jorge Aliaga, secretario de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham, quien hace un análisis de la evolución de la pandemia en base a los datos abiertos de la cartera de Salud nacional.

En cuanto a hospitalizaciones en terapia intensiva y fallecimientos también hay diferencias. Las internaciones en unidades de terapia intensiva habían estado en descenso desde el máximo de 2.788 pacientes hospitalizados como promedio semanal en la última semana de enero hasta los 296 en la semana del 8 de mayo. Durante las dos últimas semanas de mayo, solo aumentaron un 10%.

En tanto, los fallecimientos fueron en bajada. Desde el máximo de 367 muertes semanales por la infección con Ómicron BA.1 en la semana del 16 de enero, la curva fue descendiendo. Durante la primera quincena de mayo hubo 4 muertes como promedio semanal si se consideran la fecha de inicio de síntomas. En la segunda quincena, hubo solo 2.

“Es muy probable que la cuarta ola de la pandemia en la Argentina se esté amesetando y en un par de semanas podría retroceder -dijo a Infobae la doctora Strella-. Hoy las medidas de prevención como el uso de barbijo y el aislamiento de las personas con síntomas de COVID-19 son fundamentales para que los casos bajen. Si se considera el comportamiento y la duración del COVID-19 es posible que los casos desciendan en 2 ó 3 semanas. Sin embargo, quedan varias semanas de bajas temperaturas por delante porque el invierno recién comienza el 21 de junio. También se debería tener en cuenta la distribución de la población más dispersa en algunas jurisdicciones que otras: eso representa una menor velocidad en la ocurrencia de casos y menor impacto de esta cuarta ola en esos lugares”.

Con respecto al futuro, el Ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, dijo: “Los datos de los últimos días muestran que los casos en la Ciudad se ha estabilizado, y veremos cómo se comporta, y naturalmente luego de estabilizarse semanas después empieza a descender, así que creemos que a la ola de la Ciudad le quedan un par de semanas todavía”. Lo afirmó días atrás en diálogo con CNN Radio.

Desde el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, la subsecretaria de gestión de la información Leticia Ceriani confirmó a Infobae que “la velocidad de nuevos casos de COVID-19 se estaría frenando. Como pasó en la anterior ola por Ómicron BA.1, el aumento de casos no se traduce en un gran aumento en hospitalizaciones y fallecimientos. No implican una sobredemanda del sistema hospitalario por el momento”.

Aparentemente -expresó el doctor Rodrigo Quiroga, investigador en bioinformática del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba- esta ola por Ómicron BA.2 produjo menos casos, internaciones y fallecidos. “Digo aparentemente porque es difícil comparar las estadísticas actuales con las anteriores debido a los cambios en los criterios de hisopado que se hicieron en abril pasado. Múltiples factores podrían haber influido en las diferencias entre la ola por Ómicron BA.1 y la ola actual. Uno de los factores principales es que la personas ya vacunadas que se infectaron con Ómicron BA.1 tienen mayor protección inmune ante la infección por la subvariante BA.2, aunque esto no garantiza no infectarse nuevamente”, afirmó.

Para el doctor Quiroga, “la infección con Ómicron BA.1 en personas vacunadas genera muy buena protección frente a BA.2, pero no tan buena frente a las subvariantes Ómicron BA.4 y BA.5. Seguramente vamos a tener otra ola de contagios por esos sublinajes probablemente en 2 ó 3 meses. Ya generaron una ola de contagios en Sudáfrica y ahora las vemos creciendo y prontas a ser las variantes dominantes en casi todos los países de Europa y América del Norte”.

“Lo difícil es estimar el posible tamaño de esa ola futura en cuanto a contagios y su impacto en internaciones y fallecimientos – señaló-. Probablemente sea mayor que esta ola que estamos transitando y quizás similar a la ola de enero. El aumento de internaciones, internados en terapia intensiva y fallecidos que se observan en Portugal y algunas regiones de España -donde Ómicron BA.5 ya es la variante dominante- son un poco preocupantes, aunque preliminares. Por lo que hay que seguir observando qué ocurre allí”.

En tanto, la doctora Ángela Gentile, jefa de epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y miembro de la Comisión Nacional de Seguridad en Vacunas y de la Sociedad Argentina de Pediatría, consideró al ser consultada por Infobae que “la curva de casos de COVID-19 irá decreciendo durante las próximas semanas”. Pero la situación dependerá de que más personas vayan a aplicarse las dosis para completar el esquema primario como los refuerzos. “Las buenas coberturas de inmunización son decisivas, y la efectividad de los refuerzos que ya está comprobada será clave si avanzara la circulación de las subvariantes Ómicron BA.4 ó BA.5 como ocurrió en Sudáfrica”, sostuvo la doctora Gentile. (Infobae)

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