
A finales de los ochenta la marca alemana regresó a la alta competición con el Sauber C9, temporada en que las “flechas plateadas” ganaron la edición de 1989 de las 24 Horas de Le Mans y pusieron el récord de velocidad en los 407 km/h en la legendaria recta de mulsanne en el circuito de La Sarthe.









