¿Rafaela se fundó o se formó?

Especiales 24 de octubre de 2022 Por Redacción Web
PAGINA 30

Por María Inés Vincenti - Durante muchos años se debatió y se debate si Rafaela había sido fundada o formada y, debo confesar, que durante décadas no le otorgué importancia a la interrogación, por razones que no viene al caso enumerar. 
Como ocurrió en todas las circunstancias, en las colonias agrícolas santafesinas no se contó con un acta de fundación como sí aconteció en las ciudades fundadas en la época colonial. 
Por otra parte, en el pasado se consideró que la aprobación de la traza de la colonia indicaba la fecha de fundación. Este criterio, mediante los avances de la historiografía, ha sido desmentido sin reservas.
Con el auxilio del diccionario de la Real Academia Española, he llegado a la conclusión que el vocablo más adecuado es fundación, puesto que lleva asociado los términos decisión, trabajo, producción, construcción y el más significativo: permanencia. La fundación carga, fundamentalmente, la decisión de fundar y permanecer; nos habla de actores sociales que tomaron la determinación de establecer, en este caso, una colonia y de los que se instalaron en ella y se arraigaron durante un lapso considerable que, más adelante estipularé. 
Paralelamente, se presentó otro dilema. ¿Quién fundó?
¿El que tomó la decisión de vender su propiedad en concesiones y establecer una colonia?
¿El agente inmobiliario que se encargó del negocio de la venta, cobró las anualidades y firmó las escrituras de dominio? 
¿Los colonos que compraron concesiones, las trabajaron y las incorporaron al aparato productivo, las pagaron, recibieron el documento de posesión, construyeron su casa-habitación con las dependencias anexas y permanecieron en ellas?
Pues, los tres. 
Para el caso de Rafaela tenemos este trío de actores sociales. En otras colonias, el propietario del territorio y el empresario de la colonización estaban unificados en la misma persona o en sus sucesores, sin delegación de los menesteres que requería el negocio.
Para Rafaela, los comerciantes paraguayos Carlos Saguier y Félix Egusquiza, y el hacendado bonaerense Manuel Quintana, fueron quienes tomaron la decisión de vender, en concesiones y a plazos las 111.144 hectáreas que habían comprado al gobierno nacional en el año 1866.
En la colonia Rafaela y en otras vecinas, Saguier, Egusquiza y Quintana apoderaron al empresario de la colonización Guillermo Lehmann para que concrete el negocio y que, debido a su temprana muerte, continuaron sus herederos.
Sobre dos de los tres actores sociales participantes en el proceso conocemos sus nombres y un número considerable de datos biográficos. El problema se nos presenta con los colonos y sus mujeres e, incluso, su grupo familiar dado que la característica fue el trabajo mancomunado de la familia. En varios casos, bajo la categoría de extensa.
Lo primero que fue necesario determinar fue el concepto de permanencia. La fecha, tal vez sea arbitraria, pero los historiadores trabajamos con los restos que quedaron del pasado y, para el departamento Castellanos, contamos con un registro del año 1906 que nos posibilitó establecer la permanencia durante 25 años.
El concepto permanencia se fundamenta, además, en hechos concretos: hubo inmigrantes que compraron las concesiones, las pagaron y las escrituraron, y a los pocos años las vendieron y adquirieron nuevas posesiones en lugares más alejados. Esto era una frontera agrícola y cuánto más lejos estaban situadas las colonias, la baratura de las tierras fue el rasgo predominante. 
Retornando a la cuestión nominativa, en Rafaela aún no se pudo establecer quiénes fueron las familias fundadoras. En ese sentido llevamos un atraso de un siglo con respecto a otras colonias como Esperanza o San Carlos.
Hasta el presente he logrado determinar un número considerable de ellas, pero el registro está aún incompleto debido a la necesidad de cruzar ocho tipos de fuentes nominativas. Sumado el inconveniente adjunto de que no se encuentran en su totalidad digitalizadas, hecho que simplificaría la tarea. También es un escollo a vencer la cuestión del apellido de las mujeres, debido a que fueron consignadas con el de sus maridos.
Hasta aquí llegamos, el resto es otra historia que sale de la finalidad de esta nota. 
La autora es miembro de número de la Junta Provincial de Estudios Históricos de Santa Fe.

Te puede interesar