"This is the end" (gracias a Dios)

Deportes - La Otra Mirada 10 de octubre de 2022 Por Redacción web
"This is the end. Beautiful friend. This is the end. My only friend, the end", canta Jim Morrison con The Doors, en el último tema de su álbum debut homónimo.
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Por Oscar Martínez. Pongo el disco mientras tomo un café que sirve para acomodar ideas. Es que están como si las hubiese azotado este viento insoportable en un sábado de controversias. Me senté a escribir cargado de bronca por ver que el fútbol argentino sigue tan maltratado por las autoridades como ocurre en la totalidad de las otras actividades del país, donde nada funciona. Y la justicia se mantiene en el ojo de la tormenta. ¿Quiere que empiece por ahí? De acuerdo, pero aclaro que esto no es lo más trascendental para Atlético.
Hace cincuenta años Dante Panzeri, maestro de periodistas, aseguraba que "Los partidos se juegan de lunes a sábado. Lo de los domingos es para la gilada". El libro del periodista Alejandro Fabbri, "Historias negras del fútbol argentino", recuerda que los arreglos de partidos, en realidad, datan de los tiempos del fútbol amateur. En un libro previo llamado "Disparate e inmoralidad en el fútbol" de Pablo Ramírez, se recuerda el discurso de Ernesto Malbec al asumir como presidente de la AFA en 1934: "Es necesario, señores consejeros, que agotemos nuestras energías, que utilicemos todos los medios a nuestro alcance, para que desaparezca para siempre esa sospecha terrible, bien o mal fundada, del soborno a los árbitros y a los jugadores". Pero el arreglo de partidos no es patrimonio argentino ni de los tiempos modernos, tal como lo demuestra otro libro fabuloso: "Free the Manchester United One", que trata sobre un caso comprobado de arreglo en un clásico ante Liverpool del año 1915. Se editó en 2003 y su autor, Graham Sharpe, intenta demostrar que la corrupción en el fútbol nació mucho antes de que aparecieran las casas de apuestas. Y es así nomás, este juego maravilloso está permanentemente bajo sospecha. Porque los corruptos se valen de él y porque el resto utilizamos estas sospechas para estirar tiempos periodísticos o justificar nuestras propias frustraciones. Bueno, todo esto sirve solo para aclarar que pienso como el hincha común. El arbitraje fue clave para que Riestra gane y clasifique al Reducido. Todos lo entendimos desde el inicio. Todos salvo el equipo dirigido por Medrán.
Pero como dije, lo más importante para Atlético fue que nuevamente jugó mal y perdió. Es cierto que solo valía para el orgullo, nada menos, porque se mantuvo la categoría y quedó muy lejos de vivir una post temporada. Fue tan mala la campaña que se apuesta a ganar la Copa Santa Fe para tratar de atenuar el fracaso. Un fracaso inmenso. Mire, en Primera hay 28 equipos y en la B Nacional, 37. Es decir que de 65 clubes, Atlético quedó 57 en una temporada donde ganó 8 partidos, empató 14 y perdió otro tanto. Y en la gran mayoría de esos encuentros jugó mal. O muy mal. En las primeras 15 fechas con Forestello. Y en las restantes con Medrán. La diferencia estuvo en la recuperación de fortaleza de la localía. Y poco más. Muchas veces un equipo cierra una campaña floja pero deja una base de jugadores preparada para la siguiente. Eso no ha ocurrido. Son muy pocos los que se salvan del naufragio.
Estoy buscando razones para ilusionarme de cara al próximo torneo. Apuesto a que Ezequiel Medrán pueda incidir positivamente en la dirigencia, que será la misma que formó este plantel, y no traigan un colectivo lleno de refuerzos que no refuerzan nada. Salvo sus cuentas bancarias. "Ningún dolor más grande que acordarse del tiempo dichoso en la desgracia", dice Dante Alighieri en "La divina comedia" como si hablara del fútbol de Atlético. Pero no puedo evitar recordar cuando éramos protagonistas y nos trataban de club ejemplo. Termino el segundo café mientras escucho a Morrison por enésima vez. "This is the end" suena más fuerte. Perdimos con Riestra 2 a 0. "Esto es el fin", cantan los Doors. Me permito agregarle, sin afinar, "gracias a Dios".

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