A la inseguridad vial la explica un queso

Opinión 06 de julio de 2022 Por Redacción web
QuesoSuizoRafaela

Por Martín Lehmann. Cualquiera de nuestros lectores puede advertir fácilmente que día a día está aumentando la cantidad de accidentes de tránsito en Rafaela.

Curiosamente vemos cómo desde hace años la Municipalidad insiste con acciones como convenios con empresas, charlas en colegios y hasta propuestas lúdicas sobre seguridad vial. Las intenciones de todo eso son muy buenas, pero seamos honestos: los resultados son pobres. Esto tiene que llevar a preguntarnos qué estamos haciendo mal. ¿Qué está pasando que los siniestros se repiten constantemente de manera casi calcada?

Quizás sea tiempo de darle una mirada al llamado Modelo del queso suizo. Sí, ese queso lleno de agujeros tan conocido por todos nosotros. ¿Qué tiene que ver un queso en todo esto? 

Ocurre que en la década del noventa, el profesor en psicología James Reason propuso en Gran Bretaña la teoría de que un accidente se explica por algo mucho más complejo que solamente el instante en que se concreta. Según él, el siniestro es la consecuencia final de todo un sistema de superposición de fallas en las barreras de protección. Para graficar esas barreras usó una simples rebanadas de queso, cuyos agujeros representaban las fallas y debilidades de esas barreras.

Resumiendo, podemos decir que un accidente se da en el momento exacto en que los agujeros de todas las capas de protección se alinean, dejando pasar al peligro de una punta a la otra.

 
Llevándolo al caso del tránsito rafaelino nuestras rebanadas/barreras de protección serían las siguientes:

Barrera 1, los factores organizacionales: es cómo nos organizamos para transitar. Algunos ejemplos serían el marco legal, las normas de circulación y los requisitos para la otorgación de licencias, entre otros. A su vez, podríamos incluir la supervisión y el garantizar el cumplimiento de estas normas, a través de la autoridad que fue designada para eso.

Barrera 2, las condiciones de tarea y el entorno: sería, entre muchos otros ítems, aquello relacionado con el estado seguro de las calles, el señalamiento adecuado o el buen mantenimiento de la calzada. Sin dudas entraría también la situación climática y si se transita de día o de noche.

Barrera 3, las acciones individuales: es la que corresponde de forma íntima a cada uno de los que circulan por la ciudad. Por citar algunas: respetar el límite de velocidad, manejar otorgando las prioridades de paso o acatar lo que indican las señales de tránsito.

Barrera 4, las defensas ausentes o fallidas: es justamente lo relacionado a aquellos elementos de seguridad que pueden no estar o encontrarse defectuosos. Son la última barrera antes de que una situación de peligro se transforme en accidente. Podríamos nombrar desde un espejo retrovisor bien acomodado hasta el buen funcionamiento de los frenos del vehículo.

Cualquier habitante de Rafaela que se mueva a diario por la ciudad podrá reconocer cuáles son los agujeros en esas barreras. ¿Cumple el Estado su rol de supervisor velando por el cumplimiento de las normas? ¿El asfalto de las calles está en buen estado? ¿Cada uno de nosotros cumple con su parte en un manejo seguro? ¿Contamos con todos los elementos necesarios para circular de forma segura?

En definitiva, si tenemos en cuenta todas estas barreras del modelo del queso suizo, quizás podamos empezar a entender que los accidentes no ocurren de la nada, sino que son generados por un mismo sistema en el que se encuentra inmersa nuestra ciudad. Un sistema con muchos mas agujeros de los que deberían existir.

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