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Cuando las apariencias engañan

Deportes - Historias del Automovilismo 29 de junio de 2022 Redacción web Redacción web
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Por Jorge Ternengo. Ricardo Peduzzi, un mecánico humilde residente en el barrio de Villa Ballester, localidad de San Martín, Buenos Aires-Argentina, a principios de los años 60 con su padre Félix Peduzzi pondrían en pista un auto de lo más raro hecho "con lo que había en el taller"... en la categoría máxima del automovilismo argentino, el Turismo de Carretera, para darle batalla a los Equipos Oficiales más formidables de la época, entre ellos las liebres y Torinos de Oreste Berta.
Sin dudas, el mismo nombre del auto "El Cuadrado" planteaba un diseño original: el parabrisas y el radiador no estaban inclinados, para mejorar el coeficiente aerodinámico.
Y aunque esto le quitaba velocidad, Félix Peduzzi resultó ganador del Gran Premio en 1967 antes de que lo corriera su hijo.
Este auto de insólitas formas no tan lindo, porque es la realidad.. era casi un desafío aerodinámico para la época, al cual se le veía más cercano a una broma que a algo serio de un Turismo Carretera, sin embargo más alla de todo era un intento de competir con posibilidades y bajo presupuesto de la mejor forma posible, fue la respuesta resultante de querer correr a toda costa con lo que fuera.
¿El auto en cuestión? Hablamos de un Chevrolet del año 1929 que en principio iba a ser para uso civil y luego se transformó en un auto de carrera experimental cuando don Félix Peduzzi padre tuvo aquel accidente en un Gran Premio por los años 60.
El auto de Félix padre, al quedar irrecuperable del accidente junto con Ricardo, se decidió ingertarle lo más posible de su mecánica al "Cuadrado". Para lo cual se pasó al Chevrolet y entre varios rejuntes de piezas, más las que se iban fabricando a medida que aparecían complicaciones nacería este extravagante auto de Ricardo Peduzzi "hijo", al cual la gente también apodaría "El Cuadrado de Peduzzi".
Una de las tantas cosas raras aparte de su escape alto y largo que recorría el lateral de la Cupé cuadrada, otra innovación fue la ubicación del asiento del copiloto. En un principio el conductor y su acompañante viajaban en tándem, es decir uno detrás del otro sobre el eje longitudinal del auto para distribuir mejor el peso. Luego por un tema reglamentario y de seguridad, tuvo que ser habitado con el clásico sistema de "uno al lado del otro" como todos los demás autos de TC.
Otro detalle interesante era el piso de este viejo Chevrolet, que en principio fue el de madera original del auto y luego fue reformado haciéndolo de chapa. 
Tanto la caja de cambios como el diferencial y los frenos fueron del auto de carrera de Don Félix padre.
Hablando del "Cuadrado", el auto fue construido para correr especialmente en carreras de circuito tipo autódromos y la mayoría de las curvas en estos trazados eran a la derecha, el tanque de nafta estaba corrido hacia ese lado para compensar el rolido y bien abajo para mejorar la altura del centro de gravedad.. ¿Ingenioso no?
Otros datos poco relevantes para los que no son aficionados en la materia, el chasis que tenéa una distancia entre ejes de 2,63m, la carrocería tenía una altura de 1,74m, un despeje de 0,17m, y un ancho de 2,06m, mientras que el peso del auto era de 1130 kg. Asíde "Feo" como se lo veía en aquel entonces, aparato que cuando apareció causó sonrisas. Luego fue el segundo puesto en la serie detrás de Galbato en el día de su debut; y sorpresa cuando al mes ganaba su primera serie y la final en la carrera de Río Cuarto con récord de vuelta incluido.
La cosa se transformó de risas a respeto y admiración.
El cuadrado de Peduzzi no era ningún chiste, era un auto de carreras de verdad, diferente, eso sí, pero de verdad.. ¡Y muy rápido! Armado totalmente a Pulmón con lo que había en el taller prácticamente..
¿Cómo se componía su motor y suspensión?
El motor de este Bicho Raro era de marca Chevrolet que anteriormente estuvo montado sobre el chasis de Turismo Carretera con el que Félix Peduzzi ganó el Gran Premio de 1962.
Se trataba de un seis cilindros en línea que ahora al colocarse sobre el chasis Chevrolet modelo 1929, debió correrse quince centímetros más atrás ya que no entraba.
También junto con él llevó a su embrague, volante y cubrevolante que para este chasis resultó muy voluminoso, debiéndose apelar a una picardía muy criolla para poder ubicarlo. Por de pronto, la barra de dirección tenía una composición geométrica muy particular, pues empleando sendas crucetas salía al costado derecho del motor un poco más adelante del torpedo.
Al encontrase el volante de dirección al centro de la cabina, el piloto al sentarse para conducir debe separar mucho las piernas, porque a la derecha del cubrevolante tiene los pedales del acelerador y freno llevando el de embrague bien a la izquierda del obstáculo. Por esa causa el asiento del copiloto se ubicó en tándem, detrás del piloto.
La suspensión por otra parte estaba compuesta por dos amortiguadors hidráulicos tubulares y ballestas longitudinales que adelante tenían 9 hojas y atrás 10. El sistema de freno obedecía al mando hidráulico pero disponía de los modernos nacionales en las cuatro ruedas. 
La propulsión era ejercida por un diferencial de pick-up Chevrolet modelo 1964, el embrague era de disco único seco y la caja de cambios Chevrolet con engranajes realizados por el especialista Sáenz, teniendo tres velocidades para adelante y una de Marcha atrás.
Su única pero.. ¡Gloriosa Victoria!
A pesar de haber corrido por muchos años, este "inigualable" modelo logró una victoria, la cual ocurrió en el Autódromo de Río IV en Córdoba el 10 de abril de 1966 frente al asombro de muchos que no apostaban a que este tipo de auto pudiera tener algún logro deportivo de importancia.
El Cuadrado sorprendió desde la clasificación del sábado, donde logró la mejor posición de largada.
Después de la serie, Peduzzi sufrió la rotura del embrague, eligiendo largar desde el fondo de la grilla la final para poder ser empujado por sus mecánicos.
Así fue como empezó a superar autos, y gracias a los problemas que presentaron sus contrincantes, se encontró a mitad de carrera con la punta, y a pesar de sufrir una incansable persecución se quedó con la victoria.
No hace falta que lo digamos, se podrán imaginar cómo saltaron de alegría todos sus familiares conocidos y del barrio mismo del cual eran residentes los Peduzzi. Todo San Martín pero principalmente Villa Ballester estaría vestida de fiesta y festejarían principalmente un logro casi imposible y el nacimiento de dos nuevos héroes en la categoría míxima del Automovilismo Argentino capaz de haberle ganado a los equipos más formidables y Oficiales de aquel entonces.
En una revista de ambiente tuerca sale publicada una foto del Cuadrado Original de TC, ya fuera de reglamento para el TC de esa época descansando en el taller, donde Ricardo Peduzzi decía no saber que hacer con él. La idea era venderlo pero no estaba convencido puesto que tenía muy buenos recuerdos con este auto de carrera.
Unos años más tarde Ricardo Peduzzi participaría a nivel zonal donde lograría el título de campeón en el torneo de TC del Oeste 1972, utilizando el cuadrado ahora con motor Chevrolet 7 bancadas.
Las últimas carreras fueron disputadas con un motor Tornado Interceptor, pero no tuvo resultados de importancia.
En la actualidad muchos dicen desconocer el paradero del auto original. Sin embargo para alegría de los fanáticos se ha realizado una perfecta réplica por Carlos Grammatica en San Martín, Villa Ballester, que es exhibida en eventos y exposiciones de autos de esa época.

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