A nivel local, la situación es seguida minuto a minuto. El director del INTI Rafaela, Omar Gasparotti, advirtió que todavía no existe información concreta sobre cuántos trabajadores serán afectados en la sede local. “Lo único que sabemos es que habrá una reestructuración, pero aun no sabemos el alcance”, sostuvo.
Esa falta de precisiones es, hoy, el principal factor de angustia. Puertas adentro del organismo, el clima es de máxima incertidumbre. Trabajadores y trabajadoras transitan horas de fuerte tensión, a la espera de definiciones que podrían impactar de lleno no solo en sus fuentes laborales, sino también en la estructura productiva local, donde el INTI cumple un rol clave en el acompañamiento técnico a industrias y pymes.
En paralelo, este miércoles por la mañana se desarrollaron reuniones en con gerentes llegados desde Buenos Aires, lo que refuerza la percepción de que el proceso de reorganización ya está en marcha y podría tener novedades concretas en el corto plazo.
El escenario local se inscribe en un contexto nacional de alta conflictividad. De acuerdo a un comunicado difundido por trabajadores del organismo, la jornada de ayer en Buenos Aires estuvo marcada no sólo por el anuncio de despidos, sino también por episodios de represión dentro del propio instituto, con la intervención de fuerzas de seguridad y al menos dos trabajadores heridos. Desde la representación gremial denunciaron la ausencia de diálogo y convocaron a una asamblea masiva para definir medidas de fuerza.
Mientras tanto, en Rafaela, la espera se vuelve cada vez más difícil de sostener. Sin certezas oficiales sobre nombres ni números, pero con la confirmación de que los recortes avanzarán, la ciudad observa con preocupación un proceso que, aunque definido en Buenos Aires, tendrá consecuencias directas en su entramado social y productivo.









