
¿Para qué sirve el parche para la diabetes y cómo usarlo correctamente?
Marcelo Algarbe Calamante
La tecnología cambió completamente el ámbito de la salud de muchas formas al ofrecer innovaciones que mejoran significativamente la vida de pacientes y sus familias. Uno de estos avances destacados es el parche para la diabetes, dispositivo que permiten monitorear los niveles de glucosa en sangre de manera casi instantánea.
Considerados uno de los inventos más revolucionarios del siglo, estos aditamentos creados para personas que padecen esta enfermedad, eliminan la dolorosa necesidad de someterse a piquetes en el dedo con tal de conocer sus niveles de azúcar en sangre, lo que convierte este método en una alternativa más cómoda y menos invasiva.
Sin embargo, este innovador sensor de glucemia que da información casi al instante, también implica un uso óptimo por parte de los pacientes, mismo que involucra una serie de factores previamente acordados con el médico de cabecera, y así evitar fallos en las lecturas o descomposturas graduales que afecten en tiempos de verdadero riesgo.
El funcionamiento de los parches
El parche para la diabetes se compone de dos partes principales: un sensor y un lector o receptor. El primero es un pequeño dispositivo que mide la cantidad de glucosa en el líquido intersticial, ubicado bajo la piel, y así enviar al dispositivo receptor los resultados arrojados. Los modelos más recientes permiten escanear los valores glucémicos utilizando un teléfono celular.
Algunas versiones avanzadas de estos parches incluyen una alarma opcional que alerta al usuario cuando la glucosa sube o baja bruscamente, y así ofrecer una capa adicional de seguridad. El monitoreo constante también permite ayudar a identificar patrones en la fluctuación de los diferentes niveles para facilitar la detección de situaciones o momentos del día que provocan estas variaciones.
Duración y colocación
El parche para la diabetes no solo facilita un monitoreo constante, sino que también reduce los episodios de hipoglucemia o hiperglucemia grave, en comparación con el uso tradicional del glucómetro. La vida útil de estos parches es de 14 días, lo que significa que deben ser reemplazados cada dos semanas, una tarea que el propio paciente puede realizar en casa.
El sensor puede colocarse en el brazo o en el abdomen, según la preferencia del paciente o las indicaciones del profesional de salud. Gracias a este dispositivo, los pacientes diabéticos pueden disfrutar de una mejor calidad de vida y olvidarse de los incómodos y dolorosos piquetes en los dedos.


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