Cruzar la calle: deporte extremo en Rafaela

Opinión 28 de septiembre de 2022 Por Redacción Web
CruceArsitobuloDelValle

Por Martín Lehmann – En el día de hoy la Municipalidad estará poniendo en marcha los nuevos semáforos de la Av. Santa Fe. Aunque se instalan con el objetivo de obtener mayor seguridad vial, lo cierto es que se trata de un fracaso nuestro como sociedad.
Los esfuerzos por coordinar la onda verde y minimizar los tiempos de espera en la luz roja, son destacables desde ya. No dudo de que quienes han estado trabajando sobre este proyecto lo han hecho a conciencia.
Pero como ya manifesté en esta misma columna semanas atrás, poner semáforos es un recurso que ha quedado obsoleto, o al menos es una solución a corto plazo y muy limitada a una zona.
Con más semáforos se sigue evitando enfrentar uno de los grandes problemas de base: el respeto por las prioridades de paso. La Ley Nacional de Tránsito 24.449 establece que en los cruces sin semáforo los conductores deben ceder el paso a los <<peatones que cruzan lícitamente la calzada por la senda peatonal>> a la vez que refuerza con lo siguiente: <<debiendo el conductor detener el vehículo si pone en peligro al peatón>>.
Rafaela tiene la particularidad de ser una ciudad poco peatonal, tal vez porque culturalmente la movilidad ha estado desde hace años muy ligada a la bicicleta o la moto para hacer trayectos cortos, léase ir a comprar el pan. Se camina poco y por ende el peatón no es un gran protagonista del tránsito como sí lo es en otras ciudades.
Sin embargo esto se da dentro de un contexto de usos y costumbres que están muy arraigados en casi todo el país: no solemos frenar ante el que cruza.
Podríamos hablar de que en buena parte de Europa uno pone el pie en la calle y enseguida frenan, pero no hace falta irse a ejemplos en el otro continente. En países vecinos como Uruguay y Chile, es común ver cómo se respetan los cruces mucho más que en el nuestro.
Es algo cultural y como tal puede modificarse. Así como hace no tanto tiempo uno podía fumar dentro de un avión y era algo aceptado socialmente, también podemos pensar en un cambio de hábitos de fondo.
Hoy Rafaela ha perdido un poco de la fluidez de su tránsito por malos hábitos instalados en quienes formamos parte de él. Ojalá no se siga intentando tapar el sol con un dedo y vayamos hacia soluciones reales.

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