BMW TURBO E25: El que adelantó el Futuro

Especiales - Contratapa 12 de febrero de 2022 Por Redacción Web
CONTRATAPA 1

Fue un modelo que tenía tanto de futuro como de presente aunque se optó por resignarlo a concept, cambió el modo de diseño y buscó nuevos ideales siendo la base para la nueva generación de autos para la marca. 
BMW de la mano del gran diseñador francés de autos alemanes, Paul Bracq encontró a través de este modelo un nuevo rumbo en su producción con modelos que la posicionaron como unas de las favoritas entre sus pares alemanas y de todos los mercados consumidores de automóviles de primer nivel.
En estos días estamos acostumbrados a la existencia de prototipos de marcas como BMW, que presenta varios modelos cada año, muchos son solo maquetas a escala 1:1, ensayos de diseño y visiones del futuro, como en su momento fue el Alfa Romeo Carabo, listo para un futuro que no llegó jamás. Pero hay otros casos, con avances muy próximos a lo que saldrá a la calle. Es así que este primer prototipo de BMW no llegara hasta los años setenta, coincidiendo con la celebración de los tristemente recordados Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. Lo que debió ser una fiesta fue una tragedia para el mundo y Alemania quedaba ligada otra vez a la fatalidad y este prototipo promocionado un acontecimiento que se recordaría como una apoteosis, terminó en un hecho fatídico para el olvido que nadie olvidó.
Aquel prototipo era el BMW E25 Turbo de 1972, del que solo dos llegaron a construirse, acababa de llegar y tuvo que irse, de modo que debía derivar próximamente en pocos años en otro modelo, y que este se produjese en serie y más que con el futuro estuviese vinculado con la deportividad próxima inmediata. Utilizando la base del E25 y rediseñado exteriormente por otro estudio de diseño liderado por Giorgetto Giugiaro ese sería el M1, asegurando para la calle unos cuantos años después el Serie 8 que en estos días están muy de actualidad por su regreso al mercado y el impactante prototipo BMW M1 Hommage del 2008.
Tras haber sido uno de los diseñadores de algunos de los Mercedes-Benz más elegantes de los sesenta, Paul Bracq se convertía así en el responsable de diseño de BMW y recibía la tarea de crear un coche espectacular con motivo de los Juegos Olímpicos. Tomando el chasis modificado de un BMW 2002, concibió un coupé que no solo equipaba su motor en posición central, algo inédito para BMW hasta la fecha, sino incluso un diseño de puertas a modo de alas de gaviota. 

El BMW Turbo E25, mucho más que un ejercicio de diseño 

Lo cierto es que BMW quería que aquel prototipo de 1972, su primer prototipo, no solo fuera publicidad, sino tuviera alguna utilidad más que servir como ejercicio de diseño, como ser un laboratorio de pruebas de tecnologías.
De manera que el BMW Turbo serviría también para desarrollar e investigar tecnologías que hoy en día consideramos imprescindibles, como cinturones con carrete inercial, que permiten deslizar el cinturón para ajustárnoslo y bloquean al sufrir un tirón en el sentido contrario. 
De hecho el BMW Turbo también equipaba una solución inteligente, pero sorprendente. Los cinturones de seguridad del BMW Turbo completaban el circuito eléctrico del sistema de arranque, de manera que el coche solo podía encenderse si el conductor llevaba puesto el cinturón. Más adelante los fabricantes decidirían una solución más razonable, dejar que el conductor y los pasajeros decidieran si llevar puesto o no el cinturón, advirtiéndoles con una señal luminosa, y molestándoles con un zumbido para disuadirlos del cometer un error. 
En efecto, el BMW Turbo Concept incorporaba, apenas al comienzo de los años setenta, criterios extremos de diseño y comportamiento, convirtiéndose en un icono a seguir en futuros modelos de la marca. En ese año, 1972, asombraría al mundo por su imagen implacable, y sus prestaciones, muy anticipadas a su época. Paul Bracq, pudo hacer confluir, en una rara simbiosis, la excelencia exquisita del diseño italiano con el absoluto carácter alemán. La típica parrilla BMW se estampada, con total elegancia, en un agresivo frontal en el que la propia parrilla era su parachoques al igual que el frente posterior, mientras las puertas de alas de gaviota hacían honor al mítico modelo de Mercedes. Una ruptura con los esquemas tradicionales de BMW aportando formas absolutamente nuevas al diseño integral del vehículo. Pero si todo lo anterior resultaba sobresaliente, el interior del vehículo complementaba con creces la imagen agresiva y dinámica del exterior. Con un criterio basado en la aviación de combate, el tablero del BMW Turbo venía abarrotada de instrumentos, y un amplio paquete de seguridad pasiva permitía entrever los nuevos estándares que se alcanzarían en este aspecto en apenas unos años. 
La mecánica del BMW Turbo era muy vanguardista, con protagonismo para el apartado motor. Allí una máquina de cuatro cilindros en línea y 1 990 cc, dos litros, de desplazamiento lograba la descomunal cifra de 280 CV de potencia máxima. Fue el despegar definitivo del empleo de impulsores turbo-alimentadores para mejorar el rendimiento de los motores, solución que se hizo necesaria ante la conocida crisis de los precios del petróleo de esos años, la cual obligó a los fabricantes a reducir el tamaño de sus motores. Con esta configuración el BMW Turbo homologó la cota de 245 km/h de velocidad máxima. Es oportuno recordar que la terminal alemana equipó con sus motores turbo a los Brabham BT 50, que en la temporada 1983, Nelson Piquet arrebató el primer lugar del campeonato a Alain Prost de Renault en la última carrera del año, el Gran Premio de Sudáfrica para convertirse en el primer piloto en ganar el campeonato de pilotos con un coche turboalimentado en la categoría reina.
La impronta del BMW Turbo Concept E25 fue tan marcada que le valió a Paul Bracq el premio al mejor Concept de ese año 1972, y dejó sus huellas en modelos posteriores como el M1, el Z1 o la posterior Serie 8. 

Paul Bracq, el genio del diseño de autos alemanes 

Detrás del diseño de autos inolvidables alemanes de BMW y Mercedes Benz está un genio francés llamado Paul Bracq que también estuvo ligado a algunas terminales automotrices de su país pero más famoso es por diseñar el llamado típico auto alemán de post guerra de mediados de los sesenta en adelante especialmente en los años 70s, donde redefinió líneas y creó una tendencia en el diseño germano. 
Además de concebir el primer concepto de la casa alemana: el BMW Turbo E25 de 1972, en BMW, Bracq realizó los trazos originales de la Serie 3 y la Serie 5, en su etapa de jefe en el área creativa, entre 1971 y 1974, BMW 5-serie E12 (1972-1981) BMW 3-serie E21 (1975-1982) BMW 7-serie E23 (1977-1983)BMW 6-serie E24 (1975-1989).
Al volver a Francia, esta vez en Peugeot, se encargaría del diseño interior de los coches de las series 05 y 06 de la casa francesa. Los últimos modelos Peugeot de la serie 06 se remontan a finales del siglo XX. 
En la actualidad es propietario y administrador de un taller atelier que se dedica a restaurar y mantener principalmente Mercedes Benz, casa donde diseñó modelos como el Mercedes 230 SL o el Mercedes 600 Limousine, Mercedes-Benz Pagoda W113, el W115, entre otros. Está activo en otras actividades, como la escultura, también como juez en algunos prestigiosos concursos de diseño.
"Mientras siga teniendo bajo control mi cabeza y mis manos, seguiré trabajando". Paul Bracq. 

Te puede interesar