En el caso del Bajo Peretti, el funcionario explicó que actualmente los trabajos se concentran en un punto crítico donde confluyen distintas infraestructuras, entre ellas la Ruta Nacional 34, el ferrocarril y el gasoducto. «Hoy estamos trabajando en ese nudo donde todo se cruza, es una zona compleja desde el punto de vista técnico», indicó.
Según precisó, una vez finalizadas esas intervenciones, el canal estará prácticamente concluido. Restan ejecutar una alcantarilla sobre el ferrocarril, otra sobre la Ruta 34 y tareas de protección del gasoducto, que quedará por encima de la estructura hidráulica.
El Bajo Peretti apunta a resolver problemas de escurrimiento en un amplio sector del suroeste, comprendido entre las rutas 70 y 13. No obstante, el funcionario reconoció que, ante eventos climáticos extremos, podrían registrarse dificultades puntuales en zonas donde no se lograron los permisos necesarios para intervenir. «La obra va a funcionar y va a mejorar significativamente la situación, aunque en recurrencias muy grandes podría haber algún inconveniente puntual en sectores específicos o en caminos rurales», explicó.
Mijich también hizo referencia a las complejidades propias de este tipo de intervenciones, especialmente cuando se desarrollan en zonas rurales. «Al ir por bajos y atravesar campos, siempre hay dificultades vinculadas a permisos y a la ejecución misma», señaló, al tiempo que recordó que el proyecto original data de 2019 y que sufrió modificaciones durante su ejecución en años posteriores.
Bajo Compagnucci: avanzar en un esquema público-privado
«Estamos terminando de resolver un nudo técnico en un sector donde el canal se cruza con el acueducto y algunas cámaras. Es una revisión que hicimos recientemente y que nos permite mejorar el proyecto», explicó.
Superada esta instancia, el desafío pasará por la obtención de permisos y, principalmente, por la definición del esquema de financiamiento. En este punto, Mijich fue claro al señalar el contexto económico como un factor condicionante. «La principal dificultad puede estar en conseguir los recursos, sobre todo con la situación económica a nivel nacional», advirtió.
Ante este escenario, el funcionario planteó la posibilidad de explorar alternativas innovadoras para llevar adelante la obra, teniendo en cuenta que se trata de un proyecto con beneficios tanto públicos como privados. «Tal vez haya que pensar en una modalidad donde todos puedan colaborar», sostuvo.
Entre las opciones mencionadas, se encuentra la implementación de un sistema de contribución por mejora o un esquema mixto en el que el Estado aporte los materiales, mientras que la ejecución quede a cargo de municipios y actores privados. «Son alternativas que se pueden analizar para poder concretar la obra», indicó.
El rol de los comité de cuenca
Finalmente, Mijich destacó el rol de los comités de cuenca como actores fundamentales para el sostenimiento de este tipo de infraestructura una vez finalizada. En ese sentido, remarcó la necesidad de fortalecer su participación y dotarlos de mayores recursos.
«Vamos a seguir apoyando a los comités porque son clave para el mantenimiento. No es lo mismo una obra nueva sin seguimiento que una obra con un comité que la cuide y actúe ante cualquier inconveniente menor», afirmó.
En esa línea, también planteó la posibilidad de ampliar el alcance de estos organismos para que puedan intervenir en sectores que actualmente quedan fuera de su órbita, como algunas áreas vinculadas al Bajo Peretti.
De esta manera, mientras una obra entra en su etapa final y otra busca definiciones para avanzar, la provincia continúa trabajando en soluciones estructurales para una problemática histórica de la región, donde la gestión del agua sigue siendo un eje central para el desarrollo productivo y urbano.









